Ir al contenido principal

8.3 Nada es mucho

Desde chico aprendí una cosa: lo que yo vivo no es mucho comparado a lo que otros están viviendo.

Es desgarrador asumir lo anterior, porque al final, todo se relativiza y lo que es genuinamente importante para uno, aquello capaz de golpearte, botarte, destrozarte, desarticularte, si lo comparas con lo que otros están viviendo, es un verdadero juego de niños.

Cuando fui creciendo, alguna vez escuche a alguien decir que los dolores más intensos, más profundos, más arrolladores, son aquellos que uno vive a consecuencia de los niños.

Viví en carne propia esa aseveración, y demoré largos años en asumir el dolor, entenderlo, hacerlo parte de mi existencia y mi vida y comprender que los dolores son propios, no de ellos, que esos dolores existen porque algo te los gatilla y te trastornan la vida, haciéndote sentir absolutamente miserable, indigno, sin motivo alguno para vivir.

Sin embargo, mis dolores son propios, y esos son los que estoy viviendo hoy y ahora, y por más que me encierre en mi mundo, por más que me proteja del resto que sabe cómo entrar al mismo y destrozarlo (con o sin querer y con una simple frase o palabra), al final vuelve a aparecer la historia de al lado, aquella que es más escabrosa que la mía, que me hace duda de mis propios pesares y su verdadero valor, y quizás, de cuán insignificante es lo que estoy viviendo en comparación al vecino.

Por eso es que nada es mucho, y aunque suene a un juego de palabras vacías porque es imposible que la nada sea mucha porque es nada, cuando es mucha la nada, es feroz la sensación.

¿De qué va esto con el origami?

Pues bueno, que en el octavo paso parece que todo se ha transformado en un episodio más caótico que ningún otro, y todo está patas para arriba, el papel que tienes al frente solo tiene 8 pliegues y nada más, queda todo el camino cuesta arriba, aún no se ve para dónde van las cosas.

Esto es un juego, uno de paciencia y rescilencia, de caer y volver a levantarse. Vamos a por el 9º pliegue, espero.

Comentarios

Entradas populares de este blog

10. Décimo pliegue

"La pesadez de la soledad." Cuando estás sólo frente a este momento, resulta muy difícil saber por dónde continuar. Si lo piensas, ya has dado muchas muchas vueltas, has pensado y vuelto a pensar qué hacer ahora, cómo avanzar, qué paso dos. Y ahí está: ésa hoja que tiempo atrás (ya no sabes desde cuándo) decidiste abrir para comenzar a plegar y así lograr que una figura nueva naciera a la vida. Nadie te dijo lo difícil que sería todo esto, porque si bien muchos lo han vivido, cada experiencia es sumamente particular y al final del camino, cuando miras para el lado, ya eres otra persona, cambiaste del todo y todo cambió del todo, te comenzaste a llenar de nuevas y magníficas experiencias, lo pasaste bien, conociste a nuevas personas, tuviste tiempo para hablar y pensar, para respirar, para oler, para meditar. Pero ahí está ella, presente como siempre, como una sombra que te acompaña de día y de noche, y ella es la soledad, y cuando se deja ver, uyy, su pesadez es fer...