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Mostrando entradas de noviembre, 2018

6. Sexto pliegue

Luego de haber atravesado los 5 anteriores pliegues, con toda esa carga que lo anterior implica, viene el turno del sexto pliegue, y este pliegue es una invitación a reflexionar, porque tras hacer todo lo que hiciste antes, es momento entonces de reflexionar: ¿ésta es la figura que realmente quiero? ¿me gusta este papel? ¿llegaré a algún lado con todo esto? ¿no será imposible terminar? ¿no me olvidé de algo en el camino? La verdad de las cosas es que la vida nos da estos momentos, esos instantes momentáneos de lucidez que nos permiten un remanso para detener la marcha. La paternidad es una de aquellas actividades que carecen de remansos, es una desafío diario y permanente, y cuando los hijos ya no están, comienzan las depresiones, o las penas, o quizás, el momento de aquel añorado espacio de libertad del que antes, carecíamos. El otro día, sentado en la terraza, escuchando el silencio, mirando las estrellas, pensaba si este era el momento de mi remanso en la vida, si este er...

5. Quinto pliegue (Épica)

Ya que lograste entender que el arte de plegar y desplegar es “infinito”, entonces es la hora mágica de descubrir la “épica” de la figura que quieres armar. En síntesis, en toda actividad que nos proponemos realizar, en toda aventura, en todo sueño, siempre hay algo que nos motiva y nos remece y que es aquello que nos hará capaces de entender el por que estamos haciendo lo que estamos haciendo y el por qué de la batalla que vamos a librar, por mucho que al final el resultado sea un desastre. Pero la épica es el relato, La historia, El sueño, El motor, El fin. Al llegar al quinto pliegue es el momento entonces de describir la épica de la figura, y esa épica será la que debas una y otra vez recordar y traer al presente cuando te des cuenta que te equivocaste, que hiciste todo al revés, que los siguientes pliegues no encajan, que debes desarmar para volver a armar. La épica es lo que te hace volver a enamorarte una y otra vez de lo que haces y de lo que tienes. Mi épica es e...

4. Cuarto pliegue

El cuarto pliegue es un desastre. Lo doblas, desdoblas, y vuelves a doblar. Es, al final, la consecuencia del anterior y si el anterior quedó bien, este correrá la misma suerte. Yo pensaba que la vida era finita. Yo creía que todo era finito. Pero nada más lejos de la realidad. Nada más lindo que todo sea infinito. El conocimiento es infinito. El universo es infinito. El amor de los hijos es infinito.

3. Tercer pliegue

Un punto crucial en todo origami es el tercer pliegue, y por una sencilla razón: de ahí en adelante es todo nuevo, una aventura, un descubrimiento. El tercer pliegue implica un cambio de dirección y de ritmo, implica una nueva orientación, implica darle vuelta a las cosas, demanda paciencia y comprensión, asumir que se puede estar equivocado porque los anteriores pliegues no sirvieron, en fin, es un punto crucial. Mi tercer pliegue está siendo un hallazgo fenomenal: advertir que estoy en depresión. Ya me lo había dicho mi psicóloga, lo conversé con mi papá y la confirmé con mi psiquiatra. Que te digan que estás depresivo es como si te dijeran "mira, tu cuerpo, tus palabra, tus historias, todo lo que eres, habla de que las cosas están mal en ti, que pueden estar peor, que este es el momento, que lo que estás viviendo es sumamente insoportable, que no es tiempo para estoicos ni héroes porque eres un ser normal, y por sobre todo, tienes que hacerte cargo". Pero a la vez,...

2. Segundo pliegue

Ahora es el momento de empezar a armar la primera figura, no sé cuál, debo ser honesto. Abro un libro de origami y para mi son todas estas figuritas imposibles de armar, requieren y exigen tiempo, paciencia, prueba y error, papel y más papel, tijeras, buen ojo, perseverancia. Cuando me acosté anoche, el departamento, el barrio, la noche, era todo silencio. Si bien puse la radio por donde pasaban una sere de hits añejos y distantes, lo cierto es que ni siquiera el rumor de esos acordes era capaz de llenar el espacio que queda tras irse los niños. Esto es como una carrera de 50 metros planos: vas y vuelves, vas y vuelves, y mientras más practicas, son peores los tiempos, pero quizás mejora la técnica. No sé, a lo mejor habría que preguntarle a un atleta para saber si estoy en lo cierto. Pero ahí estaba el silencio, que anoche me supo desconcertante, y cada pieza, ordenada y sistemáticamente organizada, más parecía una pieza de hotel que una pieza de niños. Y hoy en la mañana, m...

1. El primer pliegue

Cuando cambias de papel, el primer problema es ése, que cambiaste de papel. No me refiero a papel como rol, sino que a aquella delgada hoja formada por la aglomeración de un material que permite que puedes escribir o doblar o sonarte o limpiarte. Pero en la vida cambiamos de papel constantemente, y lo hacemos porque de lo contrario nos tildarían de fóbicos sociales o una enfermedad derivada. Pero al final, para dónde voy con todo esto del cambio de papel: la idea no es original mía, es de una amiga que me ha motivado a escribir sobre mis andanzas como padre recién separado, y contar todo lo que ello implica. Si la idea es hacer un libro sobre esta experiencia, quizás el blog sea la manera de poner a orbitar todo lo que pasa a diario, a comenzar a extraer de aquí y de allá ideas y más ideas para hacer que las cosas se muevan. Por ahora, solo puedo decir que hoy estoy enfrentado una nueva vida, a un nuevo rol, todo un mundo nuevo que no acabo de entender completamente, y que a ...