"La pesadez de la soledad." Cuando estás sólo frente a este momento, resulta muy difícil saber por dónde continuar. Si lo piensas, ya has dado muchas muchas vueltas, has pensado y vuelto a pensar qué hacer ahora, cómo avanzar, qué paso dos. Y ahí está: ésa hoja que tiempo atrás (ya no sabes desde cuándo) decidiste abrir para comenzar a plegar y así lograr que una figura nueva naciera a la vida. Nadie te dijo lo difícil que sería todo esto, porque si bien muchos lo han vivido, cada experiencia es sumamente particular y al final del camino, cuando miras para el lado, ya eres otra persona, cambiaste del todo y todo cambió del todo, te comenzaste a llenar de nuevas y magníficas experiencias, lo pasaste bien, conociste a nuevas personas, tuviste tiempo para hablar y pensar, para respirar, para oler, para meditar. Pero ahí está ella, presente como siempre, como una sombra que te acompaña de día y de noche, y ella es la soledad, y cuando se deja ver, uyy, su pesadez es fer...
Hay veces que se deben dejar las cosas reposando, como el puzzle de mil piezas que me acabo de comprar y que me ha tomado un par de horas en armar los contornos, o como el pan, que para que funcione, necesita al menos unas 8 horas de descanso. En el origami las cosas son iguales: si no tienes fuerzas para seguir avanzando, tranquilo, deja reposar todo, tómate el tiempo necesario para aclarar la mente y que al volver, veas las cosas desde un ángulo distinto. Lo digo porque en este poco más de un mes que nada había escrito, sucedieron varias cosas: - mi ex mujer sigue siendo incapaz de hacerse cargo de sus obligaciones de contribución a la casa y espera tranquila que yo pague, y esa calma es exasperante pero me tranquiliza, porque ya sé qué me vendrá en el futuro. - curas de movimientos ultra conservadores empezaron a caer, y era que no, otro punto a mi favor, que mi ex mujer juraba que aquello no era posible, pero bueno, donde está Dios está el diablo, sino ¿qué gracia tiene ...