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10. Décimo pliegue

"La pesadez de la soledad." Cuando estás sólo frente a este momento, resulta muy difícil saber por dónde continuar. Si lo piensas, ya has dado muchas muchas vueltas, has pensado y vuelto a pensar qué hacer ahora, cómo avanzar, qué paso dos. Y ahí está: ésa hoja que tiempo atrás (ya no sabes desde cuándo) decidiste abrir para comenzar a plegar y así lograr que una figura nueva naciera a la vida. Nadie te dijo lo difícil que sería todo esto, porque si bien muchos lo han vivido, cada experiencia es sumamente particular y al final del camino, cuando miras para el lado, ya eres otra persona, cambiaste del todo y todo cambió del todo, te comenzaste a llenar de nuevas y magníficas experiencias, lo pasaste bien, conociste a nuevas personas, tuviste tiempo para hablar y pensar, para respirar, para oler, para meditar. Pero ahí está ella, presente como siempre, como una sombra que te acompaña de día y de noche, y ella es la soledad, y cuando se deja ver, uyy, su pesadez es fer...
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9. Noveno pliegue

Hay veces que se deben dejar las cosas reposando, como el puzzle de mil piezas que me acabo de comprar y que me ha tomado un par de horas en armar los contornos, o como el pan, que para que funcione, necesita al menos unas 8 horas de descanso. En el origami las cosas son iguales: si no tienes fuerzas para seguir avanzando, tranquilo, deja reposar  todo, tómate el tiempo necesario para aclarar la mente y que al volver, veas las cosas desde un ángulo distinto. Lo digo porque en este poco más de un mes que nada había escrito, sucedieron varias cosas: - mi ex mujer sigue siendo incapaz de hacerse cargo de sus obligaciones de contribución a la casa y espera tranquila que yo pague, y esa calma es exasperante pero me tranquiliza, porque ya sé qué me vendrá en el futuro. - curas de movimientos ultra conservadores empezaron a caer, y era que no, otro punto a mi favor, que mi ex mujer juraba que aquello no era posible, pero bueno, donde está Dios está el diablo, sino ¿qué gracia tiene ...

8.3 Nada es mucho

Desde chico aprendí una cosa: lo que yo vivo no es mucho comparado a lo que otros están viviendo. Es desgarrador asumir lo anterior, porque al final, todo se relativiza y lo que es genuinamente importante para uno, aquello capaz de golpearte, botarte, destrozarte, desarticularte, si lo comparas con lo que otros están viviendo, es un verdadero juego de niños. Cuando fui creciendo, alguna vez escuche a alguien decir que los dolores más intensos, más profundos, más arrolladores, son aquellos que uno vive a consecuencia de los niños. Viví en carne propia esa aseveración, y demoré largos años en asumir el dolor, entenderlo, hacerlo parte de mi existencia y mi vida y comprender que los dolores son propios, no de ellos, que esos dolores existen porque algo te los gatilla y te trastornan la vida, haciéndote sentir absolutamente miserable, indigno, sin motivo alguno para vivir. Sin embargo, mis dolores son propios, y esos son los que estoy viviendo hoy y ahora, y por más que me encierre...

8.1 Octavo pliegue (fiestas y post fiestas)

El octavo pliegue es uno de mucho interés, porque la figura va tomando forma, se ven las primeras marcas y líneas, atrás quedaron esos momentos complejos en los que dudaste si el doblez era para la derecha o para la izquierda, si la tensión es la adecuada o mejor algo más suelta, o cuando sinceramente dudaste que acerca de seguir con esta aventura. Este pliegue es un oasis en el camino, porque en definitiva significa que estás en marcha, nada te podrá detener y la vuelta a cero no se justifica si consideras ya todo lo avanzado. O me imagino que este pliegue es como aquellos momentos en una película de aventuras, en donde el actor principal, enfrentando el asenso al Himalaya, con poco oxígeno y pocas fuerzas, aterido de frío y hambre, angustiado, avizorando una tormenta feroz, toma la decisión de cavar un hoyo en la nieve, armar su carpa y soportar lo que venga, porque sabe que unas horas de descanso lo ayudarán, porque tras la tormenta saldrá el sol y porque al final, es solo él qu...

7. Séptimo pliegue

Ha pasado un poco más de un mes desde la última vez que me senté a armar mi origami, y muchas cosas han ocurrido en este más 1 mes: - los niños salieron del colegio - empezaron las vacaciones - llegó el fin de año - pasó la navidad Cuando eres un papá origami, nadie te dice cómo afrontar todas y cada una de estas actividades, porque no existen reglas ni manuales que te enseñen a comportarte en cada situación ni menos te digan cómo debes conducirte, cómo y dónde debes sentarte, si es con tu ex mujer o lejos de ella, como testigos de un hecho que nada en común comparten. El origami invita muchas veces a buscar soluciones, porque hay mucho de intuición y poco de conocimiento que pueda aplicarse. Es decir, cuando te enfrentas al séptimo pliegue, es muy probable que no logres entender que todos los pliegues que iban para adelante, ahora deben ir para el lado inverso, para el interior, para el exterior, o para abajo. Imagínate tu figura, mírala de lejos, y te darás cuenta que est...

6. Sexto pliegue

Luego de haber atravesado los 5 anteriores pliegues, con toda esa carga que lo anterior implica, viene el turno del sexto pliegue, y este pliegue es una invitación a reflexionar, porque tras hacer todo lo que hiciste antes, es momento entonces de reflexionar: ¿ésta es la figura que realmente quiero? ¿me gusta este papel? ¿llegaré a algún lado con todo esto? ¿no será imposible terminar? ¿no me olvidé de algo en el camino? La verdad de las cosas es que la vida nos da estos momentos, esos instantes momentáneos de lucidez que nos permiten un remanso para detener la marcha. La paternidad es una de aquellas actividades que carecen de remansos, es una desafío diario y permanente, y cuando los hijos ya no están, comienzan las depresiones, o las penas, o quizás, el momento de aquel añorado espacio de libertad del que antes, carecíamos. El otro día, sentado en la terraza, escuchando el silencio, mirando las estrellas, pensaba si este era el momento de mi remanso en la vida, si este er...