Cuando cambias de papel, el primer problema es ése, que cambiaste de papel.
No me refiero a papel como rol, sino que a aquella delgada hoja formada por la aglomeración de un material que permite que puedes escribir o doblar o sonarte o limpiarte.
Pero en la vida cambiamos de papel constantemente, y lo hacemos porque de lo contrario nos tildarían de fóbicos sociales o una enfermedad derivada.
Pero al final, para dónde voy con todo esto del cambio de papel: la idea no es original mía, es de una amiga que me ha motivado a escribir sobre mis andanzas como padre recién separado, y contar todo lo que ello implica.
Si la idea es hacer un libro sobre esta experiencia, quizás el blog sea la manera de poner a orbitar todo lo que pasa a diario, a comenzar a extraer de aquí y de allá ideas y más ideas para hacer que las cosas se muevan.
Por ahora, solo puedo decir que hoy estoy enfrentado una nueva vida, a un nuevo rol, todo un mundo nuevo que no acabo de entender completamente, y que a cada hora que avanza, más me despista, y quizás la regla primordial del origami sea esta: que nadie nace sabiendo cómo hacer origami, menos a escoger el papel o el libro o el profesor o el curso o el youtuber que le permita llegar a formar una pequeña forma, la primera, esa que te hace sentir que llegaste al Everest pero que después te distes cuenta que no quieres un Everest con ayuda, que lo quieres sin ayuda, solo, con tus propios medios, aptitudes y habilidades.
Entonces, la aventura comienza aquí, con este primer pliegue, y la pregunta cae redonda, ¿cuál es tu primer pliegue? El mío, es empezar este blog.
No me refiero a papel como rol, sino que a aquella delgada hoja formada por la aglomeración de un material que permite que puedes escribir o doblar o sonarte o limpiarte.
Pero en la vida cambiamos de papel constantemente, y lo hacemos porque de lo contrario nos tildarían de fóbicos sociales o una enfermedad derivada.
Pero al final, para dónde voy con todo esto del cambio de papel: la idea no es original mía, es de una amiga que me ha motivado a escribir sobre mis andanzas como padre recién separado, y contar todo lo que ello implica.
Si la idea es hacer un libro sobre esta experiencia, quizás el blog sea la manera de poner a orbitar todo lo que pasa a diario, a comenzar a extraer de aquí y de allá ideas y más ideas para hacer que las cosas se muevan.
Por ahora, solo puedo decir que hoy estoy enfrentado una nueva vida, a un nuevo rol, todo un mundo nuevo que no acabo de entender completamente, y que a cada hora que avanza, más me despista, y quizás la regla primordial del origami sea esta: que nadie nace sabiendo cómo hacer origami, menos a escoger el papel o el libro o el profesor o el curso o el youtuber que le permita llegar a formar una pequeña forma, la primera, esa que te hace sentir que llegaste al Everest pero que después te distes cuenta que no quieres un Everest con ayuda, que lo quieres sin ayuda, solo, con tus propios medios, aptitudes y habilidades.
Entonces, la aventura comienza aquí, con este primer pliegue, y la pregunta cae redonda, ¿cuál es tu primer pliegue? El mío, es empezar este blog.
Comentarios
Publicar un comentario