Ir al contenido principal

5. Quinto pliegue (Épica)

Ya que lograste entender que el arte de plegar y desplegar es “infinito”, entonces es la hora mágica de descubrir la “épica” de la figura que quieres armar.

En síntesis, en toda actividad que nos proponemos realizar, en toda aventura, en todo sueño, siempre hay algo que nos motiva y nos remece y que es aquello que nos hará capaces de entender el por que estamos haciendo lo que estamos haciendo y el por qué de la batalla que vamos a librar, por mucho que al final el resultado sea un desastre.

Pero la épica es el relato,
La historia,
El sueño,
El motor,
El fin.

Al llegar al quinto pliegue es el momento entonces de describir la épica de la figura, y esa épica será la que debas una y otra vez recordar y traer al presente cuando te des cuenta que te equivocaste, que hiciste todo al revés, que los siguientes pliegues no encajan, que debes desarmar para volver a armar.

La épica es lo que te hace volver a enamorarte una y otra vez de lo que haces y de lo que tienes.

Mi épica es entonces....

Comentarios

Entradas populares de este blog

8.3 Nada es mucho

Desde chico aprendí una cosa: lo que yo vivo no es mucho comparado a lo que otros están viviendo. Es desgarrador asumir lo anterior, porque al final, todo se relativiza y lo que es genuinamente importante para uno, aquello capaz de golpearte, botarte, destrozarte, desarticularte, si lo comparas con lo que otros están viviendo, es un verdadero juego de niños. Cuando fui creciendo, alguna vez escuche a alguien decir que los dolores más intensos, más profundos, más arrolladores, son aquellos que uno vive a consecuencia de los niños. Viví en carne propia esa aseveración, y demoré largos años en asumir el dolor, entenderlo, hacerlo parte de mi existencia y mi vida y comprender que los dolores son propios, no de ellos, que esos dolores existen porque algo te los gatilla y te trastornan la vida, haciéndote sentir absolutamente miserable, indigno, sin motivo alguno para vivir. Sin embargo, mis dolores son propios, y esos son los que estoy viviendo hoy y ahora, y por más que me encierre...

10. Décimo pliegue

"La pesadez de la soledad." Cuando estás sólo frente a este momento, resulta muy difícil saber por dónde continuar. Si lo piensas, ya has dado muchas muchas vueltas, has pensado y vuelto a pensar qué hacer ahora, cómo avanzar, qué paso dos. Y ahí está: ésa hoja que tiempo atrás (ya no sabes desde cuándo) decidiste abrir para comenzar a plegar y así lograr que una figura nueva naciera a la vida. Nadie te dijo lo difícil que sería todo esto, porque si bien muchos lo han vivido, cada experiencia es sumamente particular y al final del camino, cuando miras para el lado, ya eres otra persona, cambiaste del todo y todo cambió del todo, te comenzaste a llenar de nuevas y magníficas experiencias, lo pasaste bien, conociste a nuevas personas, tuviste tiempo para hablar y pensar, para respirar, para oler, para meditar. Pero ahí está ella, presente como siempre, como una sombra que te acompaña de día y de noche, y ella es la soledad, y cuando se deja ver, uyy, su pesadez es fer...