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8.1 Octavo pliegue (fiestas y post fiestas)

El octavo pliegue es uno de mucho interés, porque la figura va tomando forma, se ven las primeras marcas y líneas, atrás quedaron esos momentos complejos en los que dudaste si el doblez era para la derecha o para la izquierda, si la tensión es la adecuada o mejor algo más suelta, o cuando sinceramente dudaste que acerca de seguir con esta aventura.

Este pliegue es un oasis en el camino, porque en definitiva significa que estás en marcha, nada te podrá detener y la vuelta a cero no se justifica si consideras ya todo lo avanzado.

O me imagino que este pliegue es como aquellos momentos en una película de aventuras, en donde el actor principal, enfrentando el asenso al Himalaya, con poco oxígeno y pocas fuerzas, aterido de frío y hambre, angustiado, avizorando una tormenta feroz, toma la decisión de cavar un hoyo en la nieve, armar su carpa y soportar lo que venga, porque sabe que unas horas de descanso lo ayudarán, porque tras la tormenta saldrá el sol y porque al final, es solo él quien se interpone en su camino a la cima.

En fin, en este octavo giro han tenido lugar las fiestas de fin de año, y tuve suerte, porque la noche de navidad la pasé con los niños y la mañana siguiente también, pero el año nuevo no, y soy sincero, en la víspera me resultó una tortura y al día siguiente también.

Pero, ¿qué es lo que verdaderamente extrañaba? ¿A ella, a los niños, a todos juntos? Quizás el simple hecho de saber que ella lo pasó con aquella persona que creo que fue el gran detonante de todos los cambios del año pasado, me llevó a un lugar al que temía: los celos.

Quizás sea eso lo que me tiene a muy mal traer, los celos, y además sabiendo que ella nada mucho hace para evitar que ocurran. Es un juego, que ella saber jugar a la perfección, y mueve las fichas con delicadeza e inteligencia.

¿Asumirá ella que yo quiero reconquistarla porque me comporto del modo en que lo hago?

Mi hija asegura que él es completamente gay, jaja, quien lo sabe, pero es un juego, enfermo y desquiziado porque no es normal, ni natural, ni sano ni sanador, que veas a tu ex con alguien de quien temes lo peor.

Pero bueno, son las fiestas quizás, los momentos en que todo tambalea porque son instancias nuevas para todos, porque son instantes en la vida que muchas veces viviste reunido con tu ex y tus hijos pero que ahora ya son totalmente distintas porque el uno está para el otro, y por más que trates de suavizar el proceso, de hacer tranquilo, fácil, cómodo, sensible, respetuoso, amoroso, los dolores de la separación siempre aparecen, el día de la partida sigue ahí, vivo como hacen ya 4 largos meses.


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