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9. Noveno pliegue

Hay veces que se deben dejar las cosas reposando, como el puzzle de mil piezas que me acabo de comprar y que me ha tomado un par de horas en armar los contornos, o como el pan, que para que funcione, necesita al menos unas 8 horas de descanso.

En el origami las cosas son iguales: si no tienes fuerzas para seguir avanzando, tranquilo, deja reposar  todo, tómate el tiempo necesario para aclarar la mente y que al volver, veas las cosas desde un ángulo distinto.

Lo digo porque en este poco más de un mes que nada había escrito, sucedieron varias cosas:
- mi ex mujer sigue siendo incapaz de hacerse cargo de sus obligaciones de contribución a la casa y espera tranquila que yo pague, y esa calma es exasperante pero me tranquiliza, porque ya sé qué me vendrá en el futuro.
- curas de movimientos ultra conservadores empezaron a caer, y era que no, otro punto a mi favor, que mi ex mujer juraba que aquello no era posible, pero bueno, donde está Dios está el diablo, sino ¿qué gracia tiene hacer las cosas sabiendo que no va a pasar nada de nada?
- ya se me está apagando la tele y el cansancio es soberbio, pero es aquel pegote, lacerante, que no te deja descansar porque sabe que le quieren quitar su lugar.
- sigo solo, sin mujer ni pareja, el mundo es grande y vasto, y por ahora, mi cruzada es conmigo y mis problemas y mis angustias, que traerse a una mujer para vivir aquello es síntoma de escapismo y temor.
- todo avanza, como el cielo, la noche, el tiempo, el calor, el frío.

Entonces, en este nuevo pliegue, primero que todo desde enfocarte y mirar, solo mirar, no toques, no creas que está todo resuelto, tranquilo, calma, eres como una copa de cristal en las manos de un niño, debes convencerlo que te cuide y te deje tranquilo.

Ya verás qué pasa luego.

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